Por: Lic. C.C.D. Liliana Martínez - Coordinación Sucursal Aguascalientes
Corrección de estilo: Clara Espinosa Restrepo
Hoy en día está en aumento el porcentaje de la población de la tercera edad, lo que nos lleva a investigar cada vez más como estructurar de forma más optima la activación física de nuestros adultos mayores, llevando de la mano sus limitantes de salud, sus patologías y así poder adecuar el entrenamiento de forma más objetiva a sus diagnósticos.
Si tomamos en cuenta el incremento que está teniendo este sector de la población, nos percatamos de que es necesario implementar los avances que se tienen en cuanto a estudios se refiere.
Para ayudar a la mejora de la calidad de vida de nuestros adultos mayores, entre muchos otros factores encontramos que la densidad ósea mejora cuando implementamos un entrenamiento de pesas de forma estructurada y progresiva, ya que nuestros huesos son un organismo vivo como cualquier otra parte de nuestro cuerpo, por lo que debemos buscar mantenerlos en excelentes condiciones, dicho esto podemos establecer que nuestros huesos están en constante evolución.
Estos cambios dependen directamente de dos tipos de células, estas son las encargadas de llevan a cabo el proceso de regeneración y resorción de los huesos, que son: Osteoblastos y los osteoclastos.
OSTEOBLASTOS: Son las células encargadas de renovar las células muertas y el desgaste que se genera a raíz de la activación física.
OSTEOCLASTOS: Son las células encargadas de dar un desgaste optimo a los huesos para no generar una malformación ósea y respetar la anatomía del hueso, manteniéndolo en óptimas condiciones.
Una vez establecidas las funciones de estos dos tipos de células, hablemos de los factores que las llevan a estar en constante cambio.
Como ya se mencionó anteriormente, las funciones de osteoblastos y osteoclastos es la de la regeneración del hueso, para generar el estímulo de este proceso es necesario el movimiento de forma cíclica y con un volumen de carga.
Algo muy importante a tener en cuenta es que una rutina de movilidad cotidiana (es decir, los movimientos que se requieren en el día a día, como subir y bajar escaleras, pararse, sentarse etc.); no son suficientes para generar una activación física, lo que nos llevaría a una homeostasis en nuestro organismo, esto generaría que nuestros huesos continúen con el deterioro natural acorde a nuestra edad.
Por tal motivo es de vital importancia mantener como un hábito la activación física o de ser posible una rutina estructurada, donde con una sobrecarga progresiva de peso, podamos estimular dicho proceso y evitar que nuestro organismo se adapte a la rutina; de esta forma, ayudamos a mantener activo este proceso de desgaste y regeneración de nuestros huesos.
Es trascendental recalcar que los entrenamientos con pesas estimulan no solo a la regeneración del hueso, sino que también mantenemos una densidad ósea saludable para evitar fracturas con algún tipo de impacto o incluso una caída.
Esto se debe al estímulo de la carga el cerebro con ayuda del S.N.C. (Sistema Nervioso Central) detecta demandas más elevadas de peso, y el cerebro a forma de autoprotegerse de una lesión o en este caso mejor dicho una fractura, estimula la producción de osteoblastos, saturando más el hueso para mantenerlo mucho más fuerte.
El alto impacto de la activación física y sobre todo con cargas progresivas es de vital importancia tomarla como parte de nuestro día a día, ya que es a partir de los 35 años de edad cuando comienza el deterioro del organismo en todos los sentidos, muscular, óseo y hormonal, donde dicho mantenimiento activo de estos sistemas va de la mano con una vida entorno a la actividad física.
Tengan en cuenta que una vida sedentaria solo ayudará a que este proceso de deterioro sea mucho más rápido; ante este detrimento inminente lo mejor que podemos hacer es mantenernos en constante movimiento. El establecer el hábito de una rutina de entrenamiento con pesas, es la que nos mantendrá con una estructura ósea formidable, evitando así las fracturas que se vuelven tan comunes en las personas de la tercera edad ya que se pierde el estímulo de regeneración al hueso, debido al sedentarismo que adoptan desde muy temprana edad.
Es significativo mencionar que con el entrenamiento de pesas no solo estimulamos el sistema óseo, si no que, a su vez, tenemos un porcentaje de masa muscular más saludable al estimular la hipertrofia.
Metabolismo activo: Permite evitar que nuestro porcentaje de grasa se eleve de forma descontrolada, ya que, al tener cambios hormonales sobre todo en la mujer al entrar a la inminente etapa de la menopausia, comienzan cambios radicales en el sistema endocrino, generando muchas inconsistencias en la estabilidad del mismo.
Movilidad optima: Nos ayuda al mantenimiento autonomía en nuestra vida cotidiana con una elasticidad y flexibilidad formidable, una vez llegada la tercera edad.
Mejores capacidades cognitivas: Al tener una mejora en el porcentaje de oxigenación, mantenimiento de capacidades coordinativas.
Mantenimiento de las capacidades físicas condicionales: (fuerza, velocidad, resistencia y flexibilidad). Así evitamos problemas del musculo cardiaco (corazón) manteniendo una hipertrofia tanto excéntrica como concéntrica del mismo, lo que nos da como resultado, mejoras en la presión arterial y frecuencia cardiaca.
Secreción de hormonas: Interfieren directamente con nuestro estado anímico.
Es crucial el adoptar el ejercicio como parte de nuestra rutina diaria, ya que teniendo en cuenta que bien arraigado este hábito, nos brinda la garantía de llegar a una vejez autónoma y saludable.