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ART. LOS GRANDES BENEFICIOS DE UN BEBÉ EN LA NATACIÓN

Escrito por: Lourdes "Lulú" Cisneros

Corrección de estilo: Clara Espinosa Restrepo

Comunicando para ayudar y servir

La natación para bebés o estimulación acuática puede iniciar desde que se cae el cordón umbilical, esto con los padres como primeros acompañantes de su hijo durante sus primeros baños, puede suceder en una pequeña bañera donde el bebé podrá disfrutar del agua.

Las clases en una institución formal recomiendo empezarlas a partir de los dos meses de nacidos, esto en programas que estén diseñados específicamente para ellos con maestros altamente calificados y con instalaciones que garanticen seguridad e higiene para los alumnos. Al iniciar a tan temprana edad es como regresarlo al medio en el que se gestó.

Además, me gustaría agregar que son innumerables los beneficios que reciben los bebés al iniciar a temprana edad en clases de natación, presentamos algunos de ellos:

Antes de continuar, me gustaría darles a conocer que estudios científicos realizados en la Universidad Alemana del Deporte de Colonia demostraron que las clases de natación para niños pequeños contribuyen a enriquecer su desarrollo físico, intelectual social y emocional.

Resultados de estas investigaciones establecen que los niños que nadan constantemente, adquieren los siguientes beneficios:

• Son significativamente más fuertes y mejor coordinados.

• Obtienen calificaciones más altas en inteligencia y resolución de problemas.

• Muestran disciplina, mejor auto-control y mayor deseo de tener éxito.

• Acreditan una autoestima más alta y mayor independencia.

En esquema de capacitación del capital humano anv para las clases de natación con bebés

Mejora del desarrollo motor:

Investigadores de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología afirman que la flotación es la que impulsa el desarrollo motor del bebé, por tanto, los pequeños que comienzan sus clases de natación a temprana edad, desarrollan mejor equilibrio, mayor movimiento y técnicas de agarre superiores a aquellos que no nadan.

Reduce el riesgo de ahogamiento:

Está comprobado que las clases de natación  hacen a los niños más seguros en  el agua. Un estudio de caso-control realizado en Estados Unidos probó que las clases de natación reducen el riesgo de ahogarse en un 88% entre los niños de uno a cuatro años.

Acelera el desarrollo cognitivo:

Los infantes que aprenden a nadar dentro de sus primeros cinco años de vida tienen coeficientes intelectuales significativamente más altos.

Investigaciones de la Universidad de Griffith, Australia, muestran que el movimiento de resistencia al agua fortalece los músculos de los pequeños más rápidamente que jugando en tierra, porque la natación activa grupos musculares más grandes.

Aumenta la capacidad de la memoria:

Estudios de la Universidad de Illinois y la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos, observaron un aumento del número de neuronas en el hipocampo (área del cerebro asociada a la memoria y el aprendizaje de los humanos) y concluye que mayor cantidad de tejido en el hipocampo se identifica con mayor capacidad en ciertos tipos de memoria.

Expande la comunicación cerebral:

Informes científicos determinan que el cerebro de un bebé se desarrolla a través de los movimientos bilaterales cruzados como los patrones en la natación, el gateo y el caminar.

Los desplazamientos realizados en la natación activan  los dos hemisferios cerebrales y los cuatro lóbulos del cerebro al mismo tiempo, lo cual puede resultar en el aumento de la cognición y una mayor facilidad de aprendizaje.

Fortalece la confianza social:

Está comprobado que participar en clases de natación refuerza la confianza de los pequeños.

Estudios demuestran que los niños que nadan desde bebés se adaptan mejor a nuevas situaciones y presentan mayor confianza e independencia que los que no saben nadar.

En la alberca tienen abundantes oportunidades para compartir el espacio con otros niños y explorar el movimiento en conjunto. Los pequeños cooperan dentro de una estructura social para aprender mediante la observación e imitación.

Aprenden a tomar turnos y a compartir.

La sensación de ser amado construye la autoestima a través de un sentido de pertenencia. "Ser parte de un grupo contribuye al desarrollo social del niño".

En nuestros esquemas de formación participan activamente padres, madres y bebés, todo para que la interacción y el aprendizaje sea aún más vivencial

Mejora el desarrollo neurológico:

El bebé experimenta una gran cantidad de estimulación táctil en todo el cuerpo al estar en el agua, por eso es que la natación alienta el desarrollo neurológico.

El agua tiene más de 600 veces la resistencia del aire.  Las experiencias y las interacciones en el agua son de suma importancia para la organización neuronal.

Profundiza el vínculo padre/madre-bebé:

En el agua se establece un vínculo emocional más profundo, porque padres y bebé se encuentran cara a cara, piel a piel, tocando en el agua.

La terapia de contacto promueve el bienestar del crecimiento de los recién nacidos, mejora su desarrollo y la unión entre el padre y el bebé.

Tenga en cuenta que, la piel es el órgano más grande del cuerpo. Es el límite de sí mismo y contribuye en gran medida a un sentido de conciencia.

Cuando la piel está suave y despierta a través de caricias y el tacto de los padres, muchos receptores táctiles son estimulados y crean un gran vínculo padre-hijo.

El toque de amor proporciona al niño nutrición emocional y le da la sensación de apego, compromiso y conexión.

En acuática nelsonvargas se trabaja día a día para capacitar, enseñar y brindar la experiencia a nuestro capital humano, para que, cada uno de los instructores que enseñan en nuestras albercas puedan trabajar de la mano y de forma consciente con los padres de familia y los bebés, quienes, encuentran en esta forma de compartir y vivir una alternativa para empezar una vida sana y llena de esquemas que le permitan un mejor desarrollo.

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